Por qué el mundo necesita diseñar relaciones e interacciones, no solo objetos o imágenes
Durante décadas, diseñar significó resolver bien un problema concreto: una silla, un cartel, una app. El diseño sistémico parte de otra pregunta: ¿qué sistema produce este problema y quién forma parte de él?
Un museo no es solo un edificio con colecciones. Es una red de públicos, comunidades, instituciones, presupuestos y territorios. Una luminaria no es solo un producto. Es la pieza de un ecosistema de arquitectos, diseñadores, prescriptores y escuelas. En lugar de entregar soluciones aisladas, diseño relaciones, flujos y condiciones para que algo se sostenga en el tiempo.
¿Qué define al diseño sistémico?
– Holismo: el problema se define por el sistema completo, no por su síntoma visible.
– Relaciones antes que objetos: importan los vínculos, flujos y dependencias entre las partes.
– Múltiples escalas: se mueve entre lo micro (una interacción), lo meso (una organización) y lo macro (un territorio o una política).
– Dinámica y tiempo: los sistemas cambian, así que se diseñan trayectorias y no fotografías fijas.
– Participación: quienes forman parte del sistema participan en su diseño, porque lo conocen y lo sostienen.
– Iteración: se prueba, se observa cómo responde el sistema y se ajusta.
– Orientación a la transformación: el objetivo es cambiar la situación de fondo, no solo mejorar un producto.
Elementos y relaciones
Todo sistema se puede leer a través de cinco elementos:
1. actores (con intereses y poder distintos), 2.recursos y flujos (materia, dinero, información, conocimiento, atención), 3. límites (qué entra y qué queda fuera, una decisión de diseño con consecuencias), 4. propósito (lo que el sistema realmente hace), 5. contexto y puntos de apalancamiento (donde una intervención pequeña produce efectos grandes).
Lo decisivo es cómo se conectan: los bucles de retroalimentación que amplifican o estabilizan, las interdependencias que trasladan un problema de un lugar a otro, los retardos entre acción y efecto, las redes formales e informales por las que circula el poder, y la emergencia: el comportamiento del conjunto no se deduce de sumar las partes.
Tres escalas de una misma idea
1. Imaginar los equipamientos culturales de 2038

Participo como experto en el Laboratorio de Diseño de Equipamientos Culturales para el Futuro, una iniciativa de la Escuela de Futuros de Bogotá, impulsada por la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte. Su pregunta de partida es cómo imaginamos los equipamientos culturales que necesitarán las ciudades en 2038.
El laboratorio propone un ejercicio colectivo para repensar bibliotecas, circuitos, sistemas y espacios culturales desde una perspectiva humana, sensible y comunitaria. Usa el “sentipensar”, las cartografías emocionales, la ideación colectiva y la creación de prototipos, e invita a ciudadanos, comunidades, universidades e instituciones a diseñar nuevos futuros para la cultura en Bogotá o en cualquier otra ciudad.
Más que proyectar edificios, se trata de imaginar sistemas, circuitos y espacios capaces de conectar generaciones, reconocer las identidades de los territorios y fortalecer los vínculos comunitarios. Diseñar los equipamientos del mañana comienza por escuchar, imaginar y construir colectivamente desde hoy.
2. De una colección de sedes a una red de museos: Muzeum Brněnska

Lideré, desde ABAC Barcelona, una consultoría en mediación cultural y experiencia del visitante para Muzeum Brněnska, financiada por Erasmus+ y el gobierno de Moravia. La red reúne seis instituciones muy distintas: Villa Löw-Beer, el Cairn of Peace Memorial, el Museum of the Podhorácko Region, el Museum in Ivančice, el Museum in Šlapanice y el Museum of Literature in Moravia.
Mi planteamiento fue que la experiencia del visitante empieza mucho antes de la puerta, cuando alguien descubre que el museo existe, y no termina al salir. Por eso trabajé con un Visitor Journey Framework que recorre nueve momentos: descubrir, preparar, llegar, orientarse, involucrarse, interactuar, reflexionar, extender y regresar. Cada etapa es una oportunidad de diseño. La pregunta pasa de ser “¿cómo mejoramos nuestra exposición?” a “¿cómo mejoramos la relación completa entre una persona y el museo?
El informe final propone avanzar de una lógica de “colección de sedes” a una red colaborativa, sin perder la identidad de cada museo. Entre sus recomendaciones:
– Entender la mediación cultural como función estratégica y transversal, no como actividad educativa complementaria.
– Crear grupos de trabajo permanentes sobre mediación, educación, comunicación, servicios al visitante, colecciones y prácticas digitales, para que lo que funciona en una sede se convierta en conocimiento compartido.
– Definir un Minimum Quality Standard común a toda la red (bienvenida, orientación, accesibilidad, comunicación, seguridad, atención a visitantes internacionales, feedback) que no homogeneiza el contenido curatorial, sino el piso de calidad del servicio.
– Diseñar servicios antes que añadir tecnología: priorizar mejoras organizativas de bajo coste, formación de equipos y conocimiento de los públicos antes de grandes inversiones.
– Medir el éxito por la relación duradera, no solo por el número de visitantes.
La conclusión fue que el mayor potencial de la red está en fortalecer el tejido conectivo entre sus seis sedes. Un museo no es solo un lugar al que se va: es una relación que se construye.
3. Eina e iGuzzini Ibérica: conectar una empresa con el ecosistema de nuevos diseñadores y arquitectos

Este proyecto iniciado en 2025 sigue en marcha en una segunda etapa. Con estudiantes internacionales del curso de Diseño Estratégico de Eina, y junto a mi colega Carolina Olaya, trabajamos con iGuzzini Ibérica como cliente real. El reto es vincular a la empresa con el ecosistema de nuevos arquitectos y diseñadores de Barcelona: una fuente de talento, de lectura del futuro y de prescripción.
El semestre sigue una secuencia de 16 semanas que es en sí misma un ejercicio sistémico:
– Comprender:conformación de equipos, mapas de empatía y de sistemas, análisis de actores, perfiles de persona y análisis de contexto (PESTEL), a partir de la reunión de arranque en la sede de iGuzzini en Sant Cugat.
– Reformular: análisis de causas raíz, Aplicación del Problem Statement Canvas y buyer personas.
– Anticipar: herramientas de IA para investigación, debate sobre sus implicaciones éticas, prospectiva, backcasting y mapa de escenarios futuros.
– Prototipar:un sprint de diseño con la empresa, modelos de negocio, prototipos, pruebas y ciclos de retroalimentación.
– Estructurar: viabilidad, factibilidad y deseabilidad, un sistema de diseño para la estrategia y una hoja de ruta con métricas.
– Presentar: una Strategy Pitch Deck ante un panel de la empresa en enero, y una retrospectiva final.
Cada estudiante lleva además un diario de reflexión, para que el aprendizaje sea parte del sistema. Los estudiantes trabajan con un problema real y herramientas profesionales, la empresa recibe miradas nuevas y relaciones con la próxima generación, y la ciudad fortalece su comunidad de diseño.
Lo que tienen en común
En los tres casos observo y analizo el sistema completo, diseño relaciones, aprendo iterando y convierto a los actores en cocreadores de la estrategia. Cambia la escala (una ciudad, una red de museos, una empresa y una escuela), más no cambia la lógica.

Por qué es urgente diseñar de manera sistémica?
1. Los problemas actuales son en su mayoría sistémicos. Cambio climático, desigualdad, migraciones, salud pública, desinformación o vivienda no tienen una sola causa ni un solo responsable. Atacarlos con soluciones aisladas suele empeorarlos en otra parte.

2. La interconexión crece. Cadenas de suministro, plataformas digitales e infraestructuras compartidas propagan las fallas locales.
3. Los límites planetarios exigen pensar en ciclos. La economía lineal choca con límites físicos y hay que rediseñar flujos para que los residuos de unos sean recursos de otros.
4. La tecnología acelera sin dirección. La inteligencia artificial transforma trabajo, educación y cultura a gran velocidad. Sin mirada sistémica se optimizan métricas locales y se ignoran los efectos sociales.
5. La confianza institucional está debilitada.Reconstruirla requiere procesos donde los actores diseñen con las instituciones y no solo las reciban.
6. Las organizaciones necesitan adaptarse. Museos, empresas, escuelas y ciudades necesitan capacidad de aprender y reajustarse, no planes rígidos a cinco años.
7. Diseñar es intervenir. Todo diseño actúa sobre un sistema, se reconozca o no. Hacerlo con conciencia de sus relaciones y consecuencias separa transformar con criterio de crear nuevos problemas con buenas intenciones.
Mi Conclusión
Desde mi perspectiva muy personal, el diseño sistémico no promete controlar la complejidad. Su aporte es comprenderla mejor, intervenir con mucho detalle y aprender rápido de lo que ocurre. Un laboratorio de futuros, una red de museos y un puente entre empresa y nuevos profesionales son escalas distintas de la misma convicción: cuando se diseña observando los sistemas, las soluciones tienen más pertinencia, sentido y durabilidad.
Jorge Rodriguez Nieto
Consultoría en Diseño Sistémico Gestión Estratégica, Mediación Cultural, Experiencia del Usuario e Innovación Cultural
ABAC Barcelona · Profesor de Diseño Estratégico en Eina